INFLUENCIA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN LA VIDA POLÍTICA

Anteriormente cuando pensamos en medios de comunicación, por lo general recurríamos de manera casi inmediata a periódicos, revistas, posters, radio, televisión o escritos, actualmente al referirnos a medios de comunicación lo hacemos pensando en las redes sociales, Twitter, Facebook, Instagram, etc. Tanto los medios de comunicación clásicos, como los medios de comunicación actuales han sido una excelente fuente de propaganda y difusión de ideas, incluyendo por supuesto, también a las ideas políticas.

Su efectividad se mide de acuerdo con el número de individuos que los sigan, que compartan esas ideas y por ello crean una comunidad con fines comunes. Es decir, entre más gente te lea, te escuche o te vea, tienes un público cautivo que puedes influenciar – de buena o mala manera- acerca de una ideología. Para el campo político, es la mejor ventana para exponer sus conceptos, con un mayor impacto y resultados controlados.

Actualmente, los nuevos medios de comunicación surgidos después de la aparición de internet evolucionan de una manera rapidísima a través de formas novedosas, teniendo serias consecuencias para las políticas y los gobiernos democráticos. Los nuevos medios han alterado radicalmente la manera en la que funcionan las instituciones gubernamentales ya que han obligado a cambiar la táctica que utilizan para transmitir sus ideas y posicionamientos, la estrategia para disputarse las elecciones y el compromiso ciudadano.


Esta revolución de la información complica día a día el sistema de los medios políticos. Los medios masivos anteriores a internet, como los periódicos, los programas de radio y los noticiarios televisivos, coexisten con esta innovación tecnológica. Mientras los clásicos mantienen unos formatos relativamente estables; las páginas web, blogs, plataformas para compartir vídeos, aplicaciones digitales y redes sociales, se expande continuamente de formas innovadoras.

A los medios de comunicación de masas diseñados para difundir noticias de interés general a un gran público se les han unido fuentes especializadas que difunden noticias selectivamente a un número limitado de usuarios. La transmisión de información es de manera más directa a las personas sin la intervención de controladores editoriales ni institucionales, que manejan las formas de comunicación clásicas. Así pues, los nuevos medios han introducido un mayor nivel de inestabilidad en el proceso de comunicación política.


En condiciones ideales, los medios cumplen varios papeles esenciales en una sociedad democrática. Su principal objetivo es informar al público, donde proporcionen el contenido necesario para tomar decisiones bien cimentadas en conceptos claros. Ellos actúan a modo de controladores o guardianes, comprobando las acciones del gobierno. Establecen la agenda para la discusión pública de asuntos y proporcionan un foro para la expresión política. También facilitan el desarrollo de comunidades ayudando a la gente a encontrar causas comunes, a identificarse con grupos cívicos y a trabajar en pro de soluciones para los problemas de la sociedad.

A partir del siglo XXI, la creciente y rápida manera de comunicar ha violentado las tendencias que debilitan los objetivos ideales de una prensa democrática. Los medios diseminan una enorme cantidad de contenidos políticos, pero buena parte del material es trivial, poco fiable y polarizador, no por ese hecho, dejan de existir periodistas y comunicadores veraces que descubre y revelan cuestiones turbias que empañan la visión de la población y buscan nuevos caminos, de mayor proximidad como las redes sociales que se han convertido en una fuerza presente en todas partes en la política, modificando la dinámica de la comunicación entre los líderes políticos, los periodistas y el público.

Ellas han abierto vías más amplias para el discurso político instantáneo y el debate. Las redes sociales permiten a la gente organizarse con eficacia y hacer uso de su influencia colectiva. Así pues, se hace más responsables a los líderes políticos debido a que sus acciones son rastreadas continuamente en las redes sociales.


La suma de medios tradicionales y actuales, expanden los papeles tradicionales de la prensa en una sociedad democrática. En la parte positiva, crecieron el potencial para que la información política llegue incluso a los ciudadanos más desinteresados; permiten la creación de plazas públicas digitales donde las opiniones se pueden compartir abiertamente, además de generar vías para el compromiso que permiten al público contactar con el gobierno directamente y contribuir al flujo de información política.